Becoming plant-witch-machine – Gynaecological TransHackFeminism and joyful dystopia

https://www.clickfestival.dk/becomingplantwitchmachine

witch1

Tinker our machines in order not to have to go to the lab dissecting our body liquids, do our own biopsies, colour our urine, look at our uterus tissues as something less familiar than our kitchen. Bio-electro chemistry experimentation. Radical self-power.

Enhance our perception abilities, using our body as a constant experimentation feld. Thank the frog allowing us to know the result of our pregnancy test. Mutualise all these knowledges, make them public and reachable. Transform the speculum or other electro-simulation devices into objects of pleasure and hack it all.

 Give birth, abort, get high, bleed, rest. Medical and pharmaceuticals not only is an highly powerful biotechnological industry. Rather, one should not forget than all pharmacopeia are based on knowing plants, taking care of them, distil, mix, infuse, burn, and compact them.

To keep in touch with some of our cells, our fuids and the world, we do not consider plants as sole food resources or treating active principles repositories. Luckily plants do come pick us up and they don’t beat around the bush!

 Based in scientific methodology and discipline and in the knowledge that comes thought the experience of each body, ancestral body wisdom. Like this other gynepunks will ferment and mutate going fast forward to a explosive and expansive movement towards radical experiments, collective strong confidence, to build our-body politics. Something that is Vital to share and spread in infinite pandemoniums.

Performers: Klau Kinki (Gynepunk), Paula Pin (Pechblenda) and Aniara Rodado will be gathering for installation and performance around DIY-DWO gynaecology whith a special gests, sound artist Oscar Martin physics artist  Jean Marc Chomaz for Shadows

 

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Becoming machine-witch-plant: Gynaecological TransHackFeminism and joyful dystopia.

Aniara_Vanille Photo de Solène Garnier CC BY 2.0

 

A proposition by Aniara Rodado for Bandits-Mages 2015.

Performers Poussy Draama (DocteurE Caroline Duchesne), Paula Pin (Gynepunk-pechblenda), and Aniara Rodado (Transmutation de base/Vanille) develop different kinds of intermedia practices trough out a trans-feminist and bold approach, being seriously concerned about living organisms. They will be gathering for workshops and performances around DIY-DWO gynaecology.

«Our gynaecological self-care is a cyborg, trans-species and collective matter. We look at with a holistic approach in a world where anything else is falling apart. We already are in dystopia. We take off from our bodies to bastardize and “multimorphise” ourselves within a strong coalition together with the neglected:
Plants: Neglected by Biology
Weird female body: Neglected by Anatomy.
Low/outdated technologies: Neglected by commercial centres.
Witches, shamans, alchemists: Neglected by Science.» 

 

« Pechblenda &Transmutation de base / Vanille » Paula Pin et Aniara Rodado avec Poussy Draama et Anton Mobin from Bandits-Mages on Vimeo.

notas postRuralScapes

aniaraRural                                                                                                 Photo Cristian Espinoza CC BY 2.0

Antes

En abril de este año tuvimos un momento de efervescencia en la residencia 0Camp-Antropocene or not? Durante una semana nos encontramos en Nantes y flotamos en el Lieu unique varios de los residentes que durante los primeros 6 meses de este 2015 trabajamos por separado, en mi caso sobre Transmutación de Base, el mismo proyecto que traía a RuralScapes. El Eucalipto, el tremendo texto Staying with the trouble: Sympoièse, figures de ficelle, embrouilles multispécifiques de Donna Haraway, Byron el perro que acompaña a Maja Smrekar y el compromiso político feroz y alegre que Jonh Jordan e Isabelle Fremeaux tienen con lo vivo, se metieron en mis maletas antes de viajar a la fazenda Santa Teresa.

Para mí RuralScapes era hacer comunidad efímera y afín, estaba influenciada por el libro “Los Senderos de la Utopia” escrito por Jonh e Isa1. Se trata de un libro donde prima la conciencia de nuestra responsabilidad en la crisis ecológica actual y que lejos de glorificar una utopía lejana, perfecta y a futuro, nos lleva a recorrer experiencias europeas de comunidades anticapitalistas, defectuosas, vivas y complejas que resuelven, cada una a su manera, el entramado asfixiante y triste de nuestras ciudades y sus modos de vida estandarizantes.

Mientras leía el libro, resonaba en mi cabeza una conversación había tenido con Isa sobre el proyecto comunitario que ella, John y varios de sus amigos empezaron hace un par de años “El campo es muy duro, hay demasiado trabajo y después de dos años de habernos instalado en Bretaña nos damos cuenta que somos urbanitas y que se nos está acabando la luna de miel, ahora el proceso es otro”.

Ahí

Últimamente esto de la utopía me persigue, unos meses antes tuve la oportunidad de explorar las nociones de utopía, comunidad y red tomando como pretexto la colonia de Monteverita y en mi delirio ficcionado terminé en Brasil gracias a un mix salvaje de los manifiestos Cyberpunks en digestión de manifiesto antropófago2. Adoro los pastiches y este terminó siendo adivinatorio, porque era exactamente eso lo que sucedería en esas dos semana de residencia: todo se me iba a mezclar, me iban e iba a digerir, a grotesquisar y partes de mí serían alegremente vomitadas mientras bebía la sopa de esos días. Por suerte.

Llegué a la Fazenda con ganas de luna de miel. Con miles de actividades imaginarias para hacerme feliz. Como una mata de invernadero transplantada en nueva y negra tierra. Con todos mis clichés del campo verde y lleno de plantas aromáticas que harían de mi proyecto un jardín del edén. Miraba a mis compañeros de aventura como si fueran abono para mi proceso. Todo eso se parecía demasiado al retiro espiritual sin crisis, a la villeggiatura…

La casa es linda y cómoda, el campo es bellísimo y salta a la vista que Rachel y Rafa han trabajado apasionadamente en este proyecto. Dona Cida es una maga que nos nutre y cura; los productos que ella transforma son dados por la tierra que rodea la cocina. Ze minero -quien se ocupa de la finca- va distribuyendo conocimiento y apoyo con rudeza y alegría. Mientras duró la residencia no toqué ni un solo billete o tarjeta o lo que sea que represente dinero3. Me convertí por fin en una buena salvaje.

¡Qué maravillosas condiciones para el fracaso de mis proyecciones! Hablo de post-antropocentrismo y no paro de querer orquestar todo lo que me pasa. Por suerte la Fazenda Santa Teresa rápidamente me mostró que es un campo de producción bobina, bien integrado en un sistema económico que exige un tipo de relación particular con los animales, con los empleados y con el paisaje, y que las exigencias de productividad, cualquiera sea su escala, determinan el territorio y lo que allí sucede.

Nosotras

Sin tener que gestionar ninguna parcela prosaica de nuestra vida, nos dedicaríamos al lujo extremo y a la terrible responsabilidad de hacer arte. Estábamos en un florido tiempo para la creación. La clave era dejar fluir la investigación y hacer eco en la vida que allí hierve, con los otros humanos y con nuestros propios límites. Casi nada.

Cada uno de mis compañeros estaba muy comprometido con su proyecto y todas teníamos plena conciencia del privilegio, tal vez por ello el tono de la residencia era tan alto: El ambiente estaba cargado de electricidad afectiva, sin manierismos y bastante desnudo. Fuimos capaces de contener y de desbordar. Hubo excesos, fatigas y endorfinas, un constante flujo de contaminaciones e intercambios.

Las conversaciones giraban fácilmente entre las reflexiones teóricas, las dudas técnicas frente al propio trabajo, las crisis, las euforias creativas y no tanto, así como los odios que unas y otras hemos acumulado y que nos constituyen. Ante tal nivel era importante la red de apoyo que cada día tejíamos en medio de las caminatas, los masajes, el yoga y el kung fú, las colaboraciones, los achaques y la cachaça que destila Roberto en Arellas.

Procesando

Tal vez evitando forzar o romper la simplicidad de la comunicación, fuimos un poco menos hábiles a la hora de crear espacios de diálogo más estructurados sobre nuestros procesos de trabajo. En las dos semanas que duró la residencia, solo una noche nos reunimos todos alrededor de la mesa en ejercicio descriptivo y reflexivo, fue un momento de gran interés, donde comprendí una serie de elementos que flotaban por ahí tanto en relación con mi proceso, como en relación al proceso de los otros.

Un único evento de este orden me parece sintomático, como si de alguna manera no hacer el esfuerzo de comunicar a otrxs lo que nos hace pensar en nuestras exploraciones, subestimáramos los procesos de investigación inherentes a las prácticas artísticas experimentales y transdisciplinares.

Pareciera que olvidamos que casi siempre nuestras exploraciones, por su empirismo y rigor creativo, arrojan luz sobre el vasto campo del saber demasiado colonizado por quienes piensan que “hacer” se opone a “abstraer”, que pensar requiere una técnica específica o que verbalizar lo que se hace, es de alguna manera matarlo. Tengo la impresión que así contribuimos a que la investigación en arte se quede en conocimiento menor, sin mesurar que su ausencia solo contribuye a disminuir los relieves del pensamiento, a que el mundo sea más plano, menos rico en singularidades.

Por otra parte, en nuestro agarre con las tecnologías, terreno común a todos los artistas de esta edición de RuralScapes, pareciera que -a pesar de que todos hablemos de hackear, y aunque el uso que hacemos de las tecnologías sea marginal, DIY o zombie4– nos asustáramos y no tuviéramos ganas de estructurar y tomar la palabra para decir algo más que eslóganes, en vez de nadar hondo y ser intensos en eso de alborotar la ciencia, la academia, la filosofía, la escritura. Otro prejuicio, que como todos, cierra fronteras y no solo las del arte.

Por suerte Rachel y Rafa han imaginado talleres y días de Fazenda Aberta creando fisuras en este dispositivo de investigación-creación que es RuralScapes. Estos accidentes rompen y dan ritmo al necesario pero peligroso ensimismamiento en nuestra vida de residentes. De manera espectacular los 3 días de Fazenda aberta y los talleres realizados en San Jose do Barreiro -con su anárquica abundancia de niños y abuelos, vehículos de deseo y tremendas experiencias de alteridad- nos obligaban a cuestionar nuestros saberes y modos de recepción y transmisión. A ellos debemos agradecer el habernos permitido ver lo difícil que resulta no transformar una muestra de proceso en espectáculo o en demostración de proeza técnica, o mutar la experimentación que supone hacer un taller, en paradigma.

También estaba Manu registrando con su cámara y seduciéndonos con su aguda sonrisa y sus preguntas, y Ananda, quien con su diálogo individual con cada artista y su rol de crítica en residencia estimulaba y recopilaba los fragmentos que dejábamos caer. Luego vino Luciana a cuestionarnos cuando ya estábamos en etapa avanzada de nuestro proceso invitro, trayendo con ella aire de afuera, desenmascarando micropolíticas y estrategias de creación en situación de laboratorio. Ellas dando luz y desequilibrando los saberes que los artistas parecemos esconder como si fuera un tesoro que se desvanece en contacto con xl otrx o, por el contrario, un subproducto vergonzoso que puede sembrar dudas sobre la calidad de nuestra obra, pues es bien sabido en las lógicas binarias que nos matan, que los artistas crean, no piensan…

Accionando

Entre mi veleidad de buena salvaje, las ganas de tomarme utópicamente todo el oxígeno que me falta en la vida de ciudad y la ambiciosa pretensión de devenir planta, encontré en la huerta de la casa el lugar que determinaría mi trabajo.

Desde el primer día caí rendida ante la nostalgia de los limones-mandarinos de mi infancia que explotaban en el primer árbol que te encuentras al llegar al huerto. Y aun sabiendo que las moléculas odorantes del limón prefieren liberarse bajo la presión a frío de sus cáscaras y no con el vapor condensado de la destilación, decidí trabajar con él. Es un olor que asocio al trópico, a lo híbrido, que me relaja, abraza, refresca y me hace salivar.

El segundo árbol escogido era un Mango joven y poderoso, bien instalado junto a la corriente de agua que bordea el huerto. Adosada a su tronco estaría los siguientes 15 días. En él Instalaría mi máquina de olores, y el Mango sería perfumado con el olor de los frutos del limonero vecino.

Con esta superposición quería hacerle un guiño a la noción de realidad aumentada tan manida gracias a los teléfonos celulares y otros lentes que acumulan una simulación pixelada sobre otra realidad pixelada, pero también era un primer intento de poner en evidencia una de las ideas que deseaba explorar: que una cosa está siempre ligada a otra cosa, ¡Lo cual no quiere decir que todo este ligado a todo!5

Ahí estábamos, árboles, líquenes, pedazos de plástico, agua, metal, olores, gallinas, compost, perros, artefactos, viento, fuego, yo y algunos otros humanos. Diversos cuerpos a diversas escalas para generar un ecosistema jardín temporal.

Árbol-Danza

Un árbol de mango. Sus raíces superficiales como un tronco rastrero habitado por insistentes y despeinadas plantas. Sus ramas salpicadas de bromelias. En estos días quisiera ser para este árbol como una de ellas, plantitas despeinadas, rizomatosas o estoloníferas. Engalanarle más que parasitarle. Coexistir. Pero premedito, pretendo. No sé hacer de otra manera. Observo, pero no sé muy bien cómo hacerlo. Demasiada estabilidad disfrazada de inmovilidad. Deseo decir que el árbol no se mueve y miento, soy idiota. Me siento limitada por habitar un cuerpo reducido, pobre.

Gravedad y presión de los líquidos que por él circulan. Imaginar, tratar de sentir el tránsito del líquido cefaloraquídeo subiendo y bajando por mi espina dorsal. No sentir nada, ser incapaz de cualquier analogía entre el cuerpo del árbol y el mío. ¿Cómo evitar sentirme cómoda cuando veo una rama que me hace pensar en la forma de mis vértebras? No mover la cabeza mientras observo la flor roja en la copa de ese árbol. Ser dura y leve, quebradiza y flexible. No exagerar el roce del viento sobre mi nariz. Imaginar que hago esto durante 12 horas seguidas.

Crecer hacia abajo y hacia arriba. Eso se supone que lo entiendo. Crecer al mismo tiempo entre la tierra: dulce, fina y persistentemente. Crecer hacia arriba penetrando el aire: dándole duro y dejándose, dejándole espacio. Abrirse al máximo para tragarse el sol. Ser rodadero y ascensor del agua, ella que va y viene cambiando de estado en permanencia.

Fuego-Danza

En transmutación de base tener problemas con el fuego es algo serio y eso es lo que me pasa. Es apagar el sol que determina el ciclo del agua e impedir un proceso de destilación como el que deseo hacer. En consecuencia tengo dificultades con los aromas que están ausentes siendo ellos el alma de mi jardín. Es como si el jardín que imagino se hubiera inundado. Nada más al empezar, mi naturaleza entra en crisis. No me obedece. El viento sopla demasiado fresco y mis pobres lumbres no calientan nada los balones de destilación. Los días pasan y las cáscaras de limón empiezan a pasar de naranja oscuro a verde raro. Nada huele y sin olores mi cuerpo se petrifica aun más.

Aparecen los amigos y Cristián me recuerda que en este proyecto la alquimia o la brujería no son solo referencias a ciencias denostadas, que el dispositivo mismo de la instalación hace referencia a estas prácticas. Juntos repasamos dibujos y textos que nos recuerdan que no hay alquimia sin horno alquímico, ni brujería o chamanismo sin fuego sagrado.

Entonces en vez de dedicarme a trabajar desde mi cuerpo en relación con los olores de las plantas, tengo que mezclar agua y tierra. ¿El fuego me está obligando a enraizarme? ¿A echar raíces? Exploro metiendo las manos dentro del barro y la boñiga. No meter los pies, no plantarme ni enterrarme, tratar de penetrar la tierra como si mis dedos fueran raíces, luego solo dar forma y sacarlas. ¿Qué es esta orgía de elementos que me obliga a invertir mi pobre geografía antropomórfica?

Alien(s)

Los días pasan y en contacto con las señoras que vienen al taller vuelvo a sumergirme en una gran variedad de plantas medicinales y aromáticas, en el amor que circula entre las plantas y las señoras y en las relaciones que se tejen entre esos cuerpos vegetales y humanos. Dejo el limón en el limonero y ahora quiero traer al árbol de Mango, plantas poderosas de la farmacopea local. Pero las plantas con las que trabajamos en el taller viven en sus huertas en pequeñas cantidades y en el huerto de la fazenda no hay muchas. Tampoco es fácil encontrarlas en estado silvestre, Santa Teresa es en una finca que nutre animales, sobre todo vacas y cabras. Aquí la vegetación está a su servicio y el pasto Brachiaria de origen africano reina con su enorme biomasa, consumiendo mucha agua, compitiendo y ganando territorio sobre la flora endémica.

En los alrededores hay Eucalipto, enormes bosques de Eucalipto. Árbol rentable para la industria papelera y para el floreciente negocio del Green Washing y sus plantaciones de Eucalipto-Créditos carbono. Igual que cuando estuve en Corunya y Maïté me enseñó que si bien los bosques de Eucalipto estaban deteriorando seriamente la costa Gallega, este árbol cura, calienta y crece donde nada más puede hacerlo.

Actualmente el Eucalipto es la especie de árbol más plantado en la superficie terrestre. Lo hemos puesto por casi toda la tierra para pillar y colonizar, lejos de su Australia natal, donde a ningún aborigen al integrarlo a sus artes, medicinas y rituales, se le ocurrió llamarlo árbol del capitalismo.

Un Alien, un extranjero, un migrador, un esclavo, un transplantado. Por eso debe ser que desde que empecé a trabajar sobre el terreno con Transmutación de Bàse el Eucalipto no cesa de aparecer y de hablarme. Solo con su presencia cualquier paisaje que evoco pasa de local a global. Con él entramos al jardín del próximo futuro qué no es aquel que bajó del arca de Noé por parejas para garantizar diversidad y repoblar la tierra con cada especie posible salvada de las aguas. Hoy nuestros mitos excluyen dioses patriarcales, soluciones binarias y hombres que orquestan, pues “lo humano como humus tal vez tiene futuro, si en verdad podemos cortar y picar lo humano como Homo”6.

Danza

Que el árbol de Mango acoja hojas y olores del Alien, que de la tierra que lo nutre salga fuego, que el agua suba y haga figuras con hilos, juegos de hilos, líneas y líquidos. Que el árbol de Mango lo viva como un homenaje. Que haya mezcla postapocalíptica, distópica, nuevas poéticas, alegre desorden imposible.

¿Acaso se deja un Alien instrumentalizar, controlar, colonizar separar? NO. El Alien nutre la revuelta, la agitación, la protesta. El Alien se alía. Acciona, mira para abajo y a los lados. Siderante y maravilloso paisaje. Pensar, amar, encolerizarse, cuidar. Alien, vida entre las ruinas.

Aniara Rodado

2015

1John JORDAN, Isabelle FREMEAUX « Les sentiers de l’Utopie », Éditions La Découverte, 2011

3“El tema de la codicia, la auri fames renacentista es un topos de la literatura reformadora utópica­ de la época. La avidez, que hace del dinero la medidade todas las cosas, es estigmatizada por Moro detenidamente en el primer libro de Utopía. En el dar las primeras noticias sobre las poblaciones americanas Pedro Mártir de Anglería expresa su esperanza de que hayan sido finalmente halladas gentes capaces de vivir «sin el pestilente dinero» CANTU Francesca. América y utopía en el siglo XVI, pag 65-64. Cuadernos de historia Moderna 3, 2002 Universidad de Roma Tre http://ww7.fr/e3df

4 Garnet Hertzand Jussi Parikka. Zombie Media: Circuit Bending Media Archaeology into an Art Method. https://www.academia.edu/1182981/Zombie_Media_Circuit_Bending_Media_Archaeology_into_an_Art_Method

5A propósito de esto ver T. Ingold, Lines, a Brief History, Routledge, 2007,

6 Haraway Donna Staying with the trouble : Sympoièse, figures de ficelle, embrouilles multispécifiques. Proximo a publicarse

Aniara Rodado -< básica transmutación #labRes2015 from ARCHIVOS/rural.scapes on Vimeo.

instabilité absolue

Aniara_instabilite

Les ères géologiques ont toujours été un cadre à grande échelle dans lequel le vivant, en tant qu’entité constituée de l’ensemble des espèces, évolue dans une interaction permanente où chacune trouve une place. Ce schéma général semble avoir pris fin en donnant place à l’Anthropocène. Cette Geology of Mankind, introduite par le chimiste et météorologue Paul Crutzen, signe une rupture, un nouvel emballement dans la longue histoire de quatre milliards d’années d’évolution. Cependant celle-ci correspond en premier lieu à des impacts invisibles, indénombrables car affectant des champs continus liés à l’air, l’eau ou la qualité des sols, difficilement prévisibles car extrêmement rapides par rapport aux temps géologiques et difficilement différentiables de la variabilité naturelle de ces champs dans une même ère. Instabilité absolue interroge ce lien entre l’espèce humaine et l’invisible vital qui compose l’environnement.

Notre anthropocentrisme est-il la conséquence de notre enfermement dans un monde conceptualisé plus que vécu ? Avons-nous perdu la compréhension intuitive des éléments et de notre interdépendance avec les autres espèces, les végétaux, les minéraux ? Nous proposons au public d’expérimenter un rapport haptique et intuitif avec les éléments: le vent, les variations de température, la matérialité de la danse et de la musique.

Les danseurs habitent l’espace en dialogue avec les vents, et ils tissent ensemble le réseau sur lequel le public évolue. Co-corporalité au lieu d’image. Rompant avec la représentation mentale et visuelle du monde, le spectateur réintègre son propre corps en expérimentant l’environnement de façon tactile. De voyant aveuglé par lui-même il devient non-voyant percevant avec acuité, à l’écoute du vivant.


Ce projet, en phase de recherche, est issu d’une collaboration entamée depuis septembre 2014 dans le cadre des résidences d’artistes au sein du laboratoire hydrodynamique LadHyX, entre Aniara Rodado, Marco Antonio Suarez-Cifuentes, compositeur doctorant SaCRE, de Paris Sciences Lettres et Jean-Marc Chomaz Directeur de recherche CNRS, enseignant et chercheur au LadHyX à l’École polytechnique, engagé depuis 1990 dans des actions Arts & Sciences.

 

 

Une généalogie bâtarde pour des médias zombies ?

Aniara_BeyondDance

Image du livre Rehearsing Collectivity: Choreography Beyond Dance de Franco, Berardi Bifo; Carlo, Tina di; Brandsletter, Gabriele Author Published by Argobooks, Germany(2012)

We find Ghazala’s explorations similar in spirit to media archaeology and propose a stronger articulation of media archaeology as an art methodology—and furthermore not only an art methodology that addresses the past, but one that expands into a wider set of questions concerning dead media, or what we shall call zombie media—the living dead of media history [15] and the living dead of discarded waste that is not only of inspirational value to artists but signals death, in the concrete sense of the real death of nature through its toxic chemicals and heavy metals.

Zombie Media: Circuit Bending Media Archaeology into an Art Method

Garnet Hertz and

Jussi Parikka

Mon rapport aux technologies au sein de mon travail artistique semble déterminé par deux facteurs : le fait d’être chorégraphe et le fait d’être née dans ce qu’on a tant appelé le tiers monde. Le premier conditionne mon attention à des questions comme les relations entres les corps, les machines, la perception, le mouvement et l’espace. Le deuxième combat ma possible fétichisation des outils technologiques, en me rappelant qu’une bonne partie de l’humanité n’a pas accès à tout cela ou que les ravages écologiques que nous constatons aujourd’hui sont aussi accélérés par les modèles actuels de production et distribution de « nos machines ». Les deux ont en commun le fait de s’insérer dans des écosystèmes médiatiques, des matérialités et des subjectivités très complexes.

Je souhaite donc me situer, dans cette auto-réflexion publique, dans cette filiation bâtarde, métisse et hautement affective.

J’aime l’intensité du moment où la vidéo s’anime avec les présences sur scène, l’instant où les capteurs m’informent sur le niveau d’oxygène d’un lieu, sur la vitesse d’un geste, quand le danseur ne sais plus si c’est lui qui performe ou si c’est la machine qui est en train de le performer, quand les spectateurs sont suivis par le son ou ébloui directement par la lumière, quand les machines me permettent de les toucher littéralement ou d’échanger avec eux hors de mes frontières physiologiques.

Je ne cache pas que souvent je me laisse emporter par la fascination des signaux électriques véhiculés par des appareils électroniques, et je pense que c’est parce qu’il s’agit d’un flux qui se réactualise et existe dans un intervalle de temps, dont la survie ou disparition semble si fragile. Tout pareil qu’avec mon corps, tout pareil qu’avec les relations humaines, les écosystèmes, les aléas des rapports avec l’équipe d’une création, l’obsolescence, les formats incompatibles, les défauts des machines, l’interdépendance avec mes collaborateurs, la précarité des moyens de production.

Sans doute suis-je conditionnée par le fait d’avoir démarré ces pratiques dans des hackers spaces et autres labs, qui a priori ne sont pas réservés à la danse ou à la performance, et où justement pour cela la transdisciplinarité semble s’imposer – pas toujours avec de bons résultats ou de bonnes pratiques mais cela est une autre histoire… Ces lieux vouées à l’appropriation technologique sauvage et à la résistance politique, où souvent l’erreur est glorifiée et où l’on a l’habitude de fêter les premières lignes de code d’un néophyte, de se réjouir d’une machine presque morte qui maintenant refait du bruit ou d’habiter un réseau social qui ne sera jamais aussi stable qu’on voudrait ; de s’engager parce que les technologies numériques-électroniques ne sont pas de dons du ciel mais des produits bien ancrés dans l’industrie militaire, le furieux capitalisme et le contrôle du vivant.

Et puis il y a aussi le software et hardware libres, ainsi l’ openWetWare, inspiration de ce qu’on aime appeler la culture à code ouvert et qu’implique qu’au delà d’ouvrir les machines et les codes informatiques, notre travail et les connaissances qu’il génère doivent se lancer dans un devenir qui avec un peu de chance les sauvera de la fossilisation du copyright, violant à jamais l’impénétrabilité de l’auteur, faisant de petits bâtards partout. Je ne sais pas pour vous mais moi, je trouve cela très séduisant.

Le rapport aux médias électroniques dans mon travail est donc nourri de cela, et ma pratique est hantée par l’accumulation d’un joli lot des codes sources qui fonctionnent correctement et qui soudain deviennent inutilisables, car écrits par une personne qui a quitté à jamais le projet en les laissant mal documentés, ou écrits d’une façon trop personnelle pour que quelqu’un d’autre puisse s’en servir. Je me souvient aussi de codes qui marchent parfaitement sous linux dans une vielle machine et ne répondent pas sur un mac à cinq processeurs. J’ai eu aussi de la musique jouée en direct qui ne peut plus faire partie de l’œuvre puisque le compositeur est parti vivre à Madagascar. Et des archives corrompues dans une séquence d’images qui devient irrécupérables car la source se trouvé dans un compte Youtube qui a fermé, et je n’ai plus de copie après que le disque dur soit tombé de la table en se taisant pour toujours. J’ai fait aussi de performances via streaming pour me rendre compte à la fin que l’appareil censé les enregistrer était débranché. Etc., etc.

Alors que faire avec tout ses accidents qui déconstruisent à jamais la pièce, qui font d’elle un artefact archéologique avant terme? Il faudrait tout réécrire ? Arrêter de jouer la pièce ? Remplacer le morceau qui manque ? Engager un autre compositeur ? Peut-être dois-je juste laisser l’erreur couler, exhiber le vide comme dans une antiquité qui n’a pas encore été restaurée ? ou faut-il attendre que cela devienne « vintage », « fétiche » et donc « tendance »?

Devenir zombie, une clef méthodologique pour la recherche en art ?

Des artefacts, des matériels trop capricieux, trop éphémères, trop puissants qui s’imbriquent dans des processus de création et de recherche, c’est à dire dans un système de production de connaissances. Une matérialité qui résiste – car il n’y a pas de vers pour manger les machines – et qui cependant semble avoir du mal à trouver sa place pour tisser la mémoire sans la fixer, sans qu’elle perde sa capacité performative.

« En somme, les « médias zombies » renvoient au fait que la quantité de matériaux toxiques et dangereux pour l’environnement qui composent les artefacts technologiques des médias engendre des déchets qui posent un problème environnemental énorme, un problème de vie. En ce sens, les médias ne meurent jamais ; ils peuvent être abandonnés, devenir obsolètes, mais ils ne meurent pas. Ils reviennent nous hanter sous les traits de la crise écologique. D’autre part, de façon plus positive, les « médias zombies » rendent possibles la réutilisation et le remixage, et permettent de repenser les médias anciens pour produire de nouveaux assemblages, idées, dispositifs et usages. Ainsi nous suivons l’intérêt expert de Garnet Hertz pour la culture du bricolage (Do it yourself, DIY) – faite de bidouillage de circuits et de piratage de matériel – et nous l’articulons à la façon dont de telles pratiques peuvent relever de l’archéologie des médias – des médias anciens transformés en nouveaux médias ».1

Je considère que la notion de « médias zombies » développée par Hertz et Parikka ouvre des pistes à explorer dans mon travail mêlant recherche et création. Je ne fait pas seulement référence au bidouillage des appareils pour leur donner une « seconde vie » mais j’imagine prendre ces « vestiges » littéralement comme des « objets à penser » en les intégrant activement dans des processus de réflexion et de documentation qui puissent mettre en évidence le complexe système de production de connaissances et de création auxquels ils ont participé. Je parle donc de contempler, observer, réfléchir, s’arrêter par moments de produire des pièces ou de les recréer, afin extraire ce qu’elles ont à nous dire au-delà de “l’objet artistique” pour partager ce que nous arrivons à saisir.

Une autre avantage de ce « devenir zombie » est de changer l’emplacement des mines tout en faisant écho à la matérialité des nos machines. Il s’agit de creuser dans nos corps, nos expériences, notre intuition et nos exercices de pensée. Par exemple, à la manière proposée par l’artiste chilien Cristian Espinoza qui, empruntant cette phrase aux alchimistes, appelle à “l’extraction minière céleste“2 :

« Notre civilisation électromagnétique a rempli tout l’éther d’émissions qui rebondissent jusqu’à l’infini, tissant l’invisible dans toutes les directions, pénétrant tous les systèmes nerveux des organismes et les utilisant comme surface d’enregistrement, comme des bandes magnétiques qui s’écrivent et se ré-écrivent une fois après l’autre. Mais qu’est-ce qui reste inscrit dans les corps ? Et quelles psychokinésies3 sont-elles trainées par ce magnétisme qui ondule dans l’invisible ? » 4

Ce travail est cependant un travail lourd, aveugle, souvent non inclus dans la valeur commerciale de l’œuvre et chronophage, mais il peut nous aider à réduire notre volume de production, et peut-être contribuer à briser l’idée d’une progression collective et pleine de clichés d’époque dans l’histoire des arts dits « médiatiques ».

Si moi ou d’autres prenons cette voie, il nous faut tenir compte de celui qui est en face, celui à qui l’on s’adresse. Nous allons donc devoir documenter et libérer le code source de l’œuvre, ses conditions de production, sa généalogie, ses accidents, ses difficultés. Sans se soucier de la survie de « l’œuvre d’art », changer de medium et peut être passer par la parole pour contribuer par un autre mode à élargir la conscience, la perception et la pensée de notre espèce. 

Voilà un détour qui donne la possibilité d’altérer toute la chaîne de consommation en réduisant peut être notre exigence de matériaux toxiques, rares, extraits dans de méchantes mines à ciel ouvert, là où nous n’allons pas, même si la terre, l’atmosphère, les sols, les micro-organismes et l’eau connaissent mieux que nous ce que veut dire circuler. Un pari comme un autre, mais à mon humble avis assez nécessaire si on pense en termes post-anthropocentristes.

Octobre 2014

(Ce texte fait partie de ma présentation lors des Journées d’Archéologies des média Pamal, DatAData, nhumerisme ENS amphi Descartes Lyon-France.)

1Paloque-Bergès Camille, Traduit par Turquier Barbara « Pour une archéologie des virus. Entretien avec Jussi Parikka », Tracés 2/ 2011 (n° 21), p. 235-247 http://www.cairn.info/revue-traces-2011-2-page-235.htm.

2Vérifier note

3« La psychokinèse ou psychokinésie (PK) est l’hypothétique faculté métapsychique d’agir directement sur la matière, par l’esprit. C’est un mot introduit par Joseph Banks Rhine (…) » https://fr.wikipedia.org/wiki/Psychokinèse

4Espinoza Cristian, PROYECTO RUIDO DE FONDO
RF_1.1. Minería Celeste. Publiée dans le blog de l’artiste le 12/07/2015, Fragment traduit de l’espagnol par mes soins. https://fabulasmecanicas.wordpress.com/2015/06/12/rural-scapes-rf_1-1-mineria-de-ruidos/

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Aniara_estarter

Le projet Estárter, encourage la création aux frontières de l’art, de la science et de la technologie, reliant différentes communautés de savoir, afin de favoriser l’échange, la circulation et le travail collaboratif entre artistes colombiens et étrangers lors de résidences croisées.
Ces résidences sont axées sur des explorations de recherche-création, liées au contexte et aux rencontres. Nous proposons à un groupe d’artistes de travailler en équipe dans un pays étranger sur des projets communs, avec le soutien des artistes et des publics du pays d’accueil et sous le paradigme de la culture libriste.
Estárter # 1 et # 2 ont été réalisés en Espagne et en Colombie. Estárter # 3 en Indonésie .

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Estárter # 3 a fait partie du plan colombien de promotion culturelle à l’étranger, du ministère des Affaires étrangères de Colombie, avec le soutien de HONF et CommonRoom, Indonésie. Estárter # 1 et # 2 ont bénéficié du soutien de l’Ambassade de Colombie à Madrid, L’Ambassade d’Espagne à Bogotá, Medialab Prado et Hors limites-Madrid.

 

una vuelta al Sur

Escrito en 2012 por  Tatiana AvendañoCamilo Cantor y Aniara Rodado

aniaraLabsurlab5                                                                                                                Photo Luis Perez CC BY 2.0

 

Una vuelta al Sur por la construcción y evolución de maneras de acción colectiva. Hacia la experimentación y transformación de procesos sociales, a través de la apropiación y la creación en los intersticios de la ciencia, el arte y la tecnología.

labSurlab (lSl) es un escenario de confluencia, diálogo,  creación y producción de conocimiento entre iniciativas y proyectos, que se están gestando en torno a la cultura libre, el arte, la ciencia, la tecnología, el software libre y las comunidades, con el fin de tejer una red de redes en Latinoamérica conectada con el mundo.

Esta red, en constante construcción, tuvo su primer encuentro en el Museo de Arte Moderno de Medellín en el 2011. Allí nos dimos cuenta de que propiciar encuentros y estar juntos -en un mismo espacio-tiempo- permite la reverberación física y química de los cuerpos, ideas y sueños que se reconocen unos a otros, potenciando las posibilidades de intercambio y co-creación, en un aprendizaje constante que tiene el reto de hacer efectiva la afirmación de: “el lab es la red”.

lSl se ha soportado en herramientas de comunicación en red (n-1.cc, lorea, canales irc, foros, canales de streaming, entre otros), y aunque somos conscientes de las dificultades de la participación en estos medios, animados por la sinergia y el reconocimiento de problemas comunes, sabemos que debemos seguir aprendiendo y enseñándonos unos a otros. Trabajamos de manera intermitente, entre la certeza y el miedo a la creación colectiva, resonando en diferentes territorios, estimulando la emergencia de un tipo de organización distribuida y federada en diferentes latitudes, que encuentran en la red territorios libres para habitar de otro modo.

La latencia de esta red y la afirmación del carácter nómada del lSl hacen que en el 2012 el Centro de Arte Contemporáneo de Quito sea la sede temporal de este meta-laboratorio, en una apuesta por la creación de nuevas relaciones entre instituciones y prácticas de autogestión.

El Centro de Arte Contemporáneo, más allá de ofrecer su fuerza de trabajo y espacio, reafirma con su apoyo que estos procesos vivos no pueden ser ignorados, pues han entrado definitivamente al museo, a los centros de arte, y que sin estas iniciativas no es posible entender los procesos culturales el día de hoy.

La participación, los silencios y la experiencia/aprendizaje de trabajo en red de la comunidad nos hacen pensar en la posibilidad colectiva de un giro perceptivo, una de-vuelta al Sur: Hoy nos acercamos a La Minga como un mecanismo ancestral de trabajo colectivo, para la consecución de un objetivo común que está por encima de cualquier bien individual. Se trata de una práctica ancestral que implica el desafío de superar egoísmos, protagonismos, desconfianzas, prejuicios y envidias; males que regularmente acechan al trabajo colectivo y a la movilización social. Ser Minga implica aprender a escuchar y obedecer proponiendo. Es la conciencia de lo común como algo superior a lo particular, donde todo esfuerzo particular es fundamental.


labSurlab

aniaraLabsurlab4                                                                                    Photo Fundacion Karima Colombia CC BY 2.0

labSurlab (lSl) est un scénario de convergence, dialogue, création et production de connaissances entre projets développés autour de la culture libriste, l’art, la science, la technologie et les communautés afin de tisser un réseau de réseaux à échelle latino-américaine, connectée au monde.

Au sein de ce réseau, je suis particulièrement intéressée par le partage des expériences et la construction collective des outils et du matériel théorique en rapport à nos pratiques d’arts vivants avec de nouvelles/anciennes technologies, dans le contexte sociétal du Sud élargi.

Nous avons organisé deux rencontres, la première en 2010 à Medellín au Musée d’art moderne (MAMM) et la deuxième en 2012 à Quito, au Centre d’Art Contemporain (CAC).


labSurlab Rencontres Art, Communautés, Sciences & Technologies en Amérique Latine.

Texte apparu dans MCD #62 L’Europe des Media labs écrit par Aniara Rodado pour le réseau labSurlab

 Aniaralabsurlab2                                                                                                 Photo MAMM CC BY 2.0

Juin 2010. Au Medialab Prado de Madrid se déroulent les deuxièmes rencontres LABtoLAB réunissant des labs qui croisent réflexion et pratique, recherche et production, science et nouvelles technologies, art et société, dans l’esprit de la culture libriste. En parallèle, le projet Estàrter, axé sur les échanges entre créateurs numériques colombiens et européens, présente une exposition de quatre artistes colombiens dans l’espace de création indépendant Offlimits à Madrid. Ces mêmes artistes sont également « tuteurs » durant le workshop Interactivos? organisé par le Medialab Prado sur cette même période. Une opportunité d’ouvrir ces rencontres à des institutions, collectifs, structures indépendantes d’Amérique Latine, soit une centaine de personnes réunies dans l’open space du Prado… LABtoLAB envahi par l’esprit sudaka1 !

Portés par les dynamiques de travail et de réflexions proposées par les quatre labs européens initiateurs de LABtoLAB, les participants du Sud partagent aussi leurs points de vue sur les enjeux d’un medialab : production de contenus, relations qu’un medialab tisse avec les communautés auxquelles il appartient, etc. Malgré la qualité des échanges, force est de constater que les problématiques, réalités et modes de fonctionnement en Amérique Latine nécessitent un espace de pensée spécifique. Des mots tels que « précarité », « appropriation des technologies », « participation », « développement », nous interpellent : leurs sens semblent s’effriter en y réfléchissant depuis le Sud. Une table ronde s’improvise alors avec des représentants de divers hacklabs, hackerspaces, medialabs, collectifs qui agissent à partir et pour les territoires du Sud, et le besoin manifeste de construire un réseau émerge : dans la lignée de LABtoLAB, labSurlab se présente comme une plate-forme de dialogue ibéro-américaine.

A la suite des rencontres à Madrid, le mot lab et sa définition déclenchent d’abondantes discussions sur la mailing list [[k.0_lab]] qui depuis 9 ans permet, dans le contexte colombien, de partager et organiser tous type d’activités indépendantes et DIY (Dorkbot Bogota et Medellín). Pour ouvrir le débat au-delà des inscrits sur la liste, un groupe se crée en octobre 2009 dans le réseau social N-1, initiative du collectif Lorea2 qui établit ses développements technologiques sur la base de stratégies de recherches participatives et met l’accent sur les usages et besoins des collectifs et mouvements sociaux. Dans ce groupe labSurlab de N-1, des contenus, stratégies et équipes de travail commencent à se définir, s’élaborer. Une amorce de cartographie est également réalisée avec le projet Mapasur3 pour localiser et identifier les endroits où des sujets tels que l’art, le design, les festivals, les logiciels libres et autres savoirs en relation ou non avec la technologie sont à l’œuvre.

Cette dynamique permet à labSurlab de recevoir le soutien du musée d’art moderne de Medellín (MAMM) qui inscrit les premières rencontres de la plate-forme dans sa programmation. L’initiative fait en effet écho à l’intérêt porté par le musée aux expressions culturelles contemporaines. Le MAMM est envisagé comme lieu d’accueil principal de labSurlab et lieu de dialogue avec les institutions, artistes, collaborateurs et groupes de travail concernés dans la ville de Medellín. Dans un esprit d’échanges durables, des participants de LabtoLab sont impliqués activement dans les rencontres labSurlab.

Du 4 au 15 avril 2011, labSurlab souhaite mettre en avant des temps de rencontres et échanges artistiques où il sera question de communs, de femmes et technologies, de licences copyleft, de propriété intellectuelle… De manière collaborative, des groupes de travail produiront en parallèle différents matériaux sur les thèmes des réseaux et des labs, des arts vivants, des institutions, des archives et de la documentation, des sciences et des communautés. Avec cette première rencontre, le réseau labSurlab souhaite aussi révéler des espaces de pratiques qui se développent avec des communautés urbaines ou rurales chez les délaissés d’Amérique Latine. Faciliter l’échange et décloisonner les modes de faire d’ici et là est un des objectifs. Enfin une publication sera éditée afin de valoriser et accompagner les divers processus d’organisation collaborative déjà en œuvre au Sud.

A Medellín, par la confrontation, le dialogue, l’expérimentation et la création, le nouveau réseau labSurlab activera la recherche de ses propres espaces d’actions et de représentations.

1 Expression péjorative utilisée en Espagne pour faire référence aux personnes d’origine hispano-américaine

2 « Collectif informel de personnes inquiètes pour la liberté, la sécurité et la vie privée sur internet »